Estrés e inflamación: por qué cuidar el sistema nervioso también es cuidar el cuerpo

Cuando una persona dice que se siente inflamada, la conversación suele dirigirse rápidamente hacia la alimentación.

¿Qué está comiendo?
¿Consume gluten?
¿Toma lácteos?
¿Tiene alterada la microbiota?
¿Necesita eliminar determinados alimentos?

La alimentación y el intestino son relevantes, pero la inflamación no depende únicamente de ellos.

El estrés sostenido también modifica la fisiología.

Puede influir sobre el sueño, la conducta alimentaria, la regulación de la glucosa, el sistema inmunitario y diferentes mediadores relacionados con la inflamación.

Esto no significa que todo síntoma inflamatorio sea causado por estrés.

Significa que el sistema nervioso no funciona separado del resto del cuerpo.

¿Qué sucede cuando aparece una situación estresante?

Ante una demanda, el organismo pone en marcha diferentes sistemas de adaptación.

Entre ellos se encuentran:

  • El sistema nervioso simpático.
  • La liberación de catecolaminas.
  • El eje hipotálamo-hipófiso-adrenal.
  • La producción de cortisol.
  • Cambios en la disponibilidad de energía.
  • Modificaciones temporales de la respuesta inmunitaria.

Esta respuesta no es necesariamente negativa.

Nos ayuda a reaccionar, resolver una situación, mantener la atención y disponer de recursos energéticos.

El problema aparece cuando la activación se repite de forma continua y existen pocas oportunidades de recuperación.

Del estrés agudo al estrés sostenido

El estrés agudo puede producir una respuesta breve y adaptativa.

El estrés sostenido, en cambio, puede alterar la coordinación entre el sistema nervioso, el eje endocrino y el sistema inmunitario.

Las investigaciones muestran que el estrés prolongado puede desregular respuestas inmunes innatas y adaptativas y contribuir, en determinados contextos, a una inflamación de bajo grado.

Sin embargo, no existe una respuesta idéntica para todas las personas.

Influyen:

  • La duración de la situación.
  • La intensidad.
  • La calidad del sueño.
  • La actividad física.
  • La alimentación.
  • La historia personal.
  • La percepción de control.
  • La presencia de enfermedades.
  • La capacidad de recuperación.

Por eso, decir simplemente que “el estrés inflama” puede resultar excesivamente reduccionista.

Una formulación más precisa sería:

El estrés sostenido puede modificar la regulación inmunitaria y favorecer, en determinadas circunstancias, un entorno proinflamatorio.

Estrés, sueño y cansancio: un círculo que se retroalimenta

El estrés puede dificultar el sueño.

Y dormir mal puede reducir la capacidad para gestionar el estrés del día siguiente.

Cuando este ciclo se prolonga, es frecuente que aparezcan:

  • Cansancio.
  • Menor concentración.
  • Irritabilidad.
  • Sensación de niebla mental.
  • Menor tolerancia emocional.
  • Dificultad para mantener hábitos.
  • Mayor deseo de alimentos energéticos.

No se trata simplemente de falta de disciplina.

Un cerebro cansado y sometido a una demanda constante toma decisiones diferentes a un cerebro descansado.

¿Por qué pueden aumentar los antojos?

En un estudio de laboratorio con mujeres, las participantes que presentaron una mayor respuesta de cortisol ante una situación estresante consumieron más alimentos posteriormente, especialmente alimentos con mayor densidad energética.

Esto no significa que todos los antojos sean causados por el cortisol.

La conducta alimentaria también depende de factores emocionales, sociales, ambientales, metabólicos y aprendidos.

Pero ayuda a comprender por qué, en etapas de estrés, muchas mujeres sienten que tienen menos capacidad para regular el apetito.

Además, dormir poco puede modificar las señales de hambre y saciedad y aumentar la búsqueda de alimentos rápidamente gratificantes.

Por eso, abordar solamente la comida sin preguntarse qué está sucediendo con el sistema nervioso puede dejar fuera una parte fundamental del problema.

¿Qué lugar tienen las vitaminas del grupo B?

FemmeUp Bienestar combina vitaminas B1, B6, B12 y folato, además de 5-HTP y lúpulo.

Las vitaminas del grupo B intervienen en procesos relacionados con:

  • El metabolismo energético.
  • La síntesis y el metabolismo de neurotransmisores.
  • La función neurológica.
  • El metabolismo de la homocisteína.
  • La formación de células sanguíneas.
  • Diferentes rutas enzimáticas.

La vitamina B6 y la vitamina B12 contribuyen:

  • Al funcionamiento normal del sistema nervioso.
  • A la función psicológica normal.
  • A la reducción del cansancio y la fatiga.

El folato también contribuye a la función psicológica normal y a reducir el cansancio y la fatiga, siempre que la cantidad aportada permita legalmente utilizar estas declaraciones.

Una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos encontró que la suplementación con vitaminas B podía producir una mejoría pequeña en las medidas de estrés, especialmente en personas sanas o con riesgo aumentado. Sin embargo, no encontró un efecto consistente sobre la depresión o la ansiedad.

Por lo tanto, no debería afirmarse que las vitaminas B “tratan el estrés”.

Sí puede explicarse que participan en el funcionamiento normal del sistema nervioso y que una ingesta adecuada es necesaria para sostener numerosas rutas metabólicas y neurológicas.

Lúpulo: tradición para estrés leve y sueño

El lúpulo, Humulus lupulus, es conocido principalmente por su utilización en la elaboración de cerveza, pero sus estróbilos también poseen una larga tradición de uso herbal.

La Agencia Europea de Medicamentos reconoce su uso tradicional para aliviar síntomas leves de estrés mental y ayudar al sueño.

Existe además un pequeño ensayo piloto, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo realizado en adultos jóvenes aparentemente sanos.

En ese estudio, un extracto seco de lúpulo produjo mejoras en las puntuaciones autoinformadas de estrés, ansiedad y estado de ánimo.

Sin embargo:

  • La muestra fue pequeña.
  • Se trató de un estudio piloto.
  • Los participantes no tenían un trastorno psiquiátrico diagnosticado.
  • Los resultados no convierten al lúpulo en un tratamiento para la ansiedad o la depresión.

Puede presentarse como un ingrediente tradicionalmente utilizado para acompañar el estrés leve y el descanso, pero no como sustituto de una intervención psicológica o farmacológica.

5-HTP: un ingrediente maravilloso

El 5-hidroxitriptófano es un precursor metabólico de la serotonina.

Ha sido investigado en relación con el estado de ánimo y el sueño. Un ensayo realizado en adultos mayores observó cambios favorables en algunos parámetros de sueño, especialmente en participantes que presentaban peor calidad de sueño al inicio.

Pero por su acción sobre las vías serotoninérgicas, debe revisarse cuidadosamente su combinación con:

  • Antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.
  • Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina.
  • Inhibidores de la monoaminooxidasa.
  • Triptanes.
  • Tramadol.
  • Otros medicamentos o suplementos serotoninérgicos.

El exceso de actividad serotoninérgica puede provocar un síndrome serotoninérgico potencialmente grave.

¿En que ayuda FemmeUp Bienestar?

    A mejorar el estado de ánimo por favorecer el buen descanso y la producción de serotonina.

    Esto ayuda a disminuir la inflamación generada por el estrés y el mal descanso. 

     

    Bibliografía y estudios científicos

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    https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2012/432/oj/spa

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