Lo importante no es tener miedo al cáncer ginecológico, sino entender el riesgo
Conversamos con el Dr. Jorge García, especialista en ginecología oncológica
Cuando hablamos de cáncer ginecológico, muchas mujeres piensan inmediatamente en una enfermedad imprevisible, silenciosa o inevitable. Sin embargo, una parte importante de la oncología ginecológica actual se basa precisamente en lo contrario: identificar factores de riesgo, prevenir cuando es posible, detectar lesiones premalignas y reconocer síntomas de alarma.
Existen distintos factores de riesgo para cada tipo de cáncer ginecológico. Algunos son modificables, como la obesidad en el cáncer de endometrio, o el estado de vacunación del VPH para el cáncer de cérvix, otros, como la edad o la genética, no lo son, pero podemos abordarlos de otro modo, con estrategias de cribado. Sin embargo, estos generan dudas, miedo y, en ocasiones, información confusa.
Hablamos con el Dr. Jorge García, ginecólogo especialista en oncología ginecológica, que inicia ahora una estancia de dos años en cirugía y oncología ginecológica en Guatemala como parte del Gynecologic Oncology Global Fellowship de la IGCS. Intentaremos entender mejor qué cánceres podemos prevenir, cuáles dependen más de nuestra biología o genética, y qué señales no deberíamos ignorar.
BLOQUE 1. VOCACIÓN, ONCOLOGÍA GINECOLÓGICA Y SALUD DE LA MUJER
F: Eres ginecólogo y has orientado gran parte de tu carrera hacia la oncología ginecológica. ¿Qué te llevó a interesarte por esta área?
Dr: Me atrajo porque combina dos aspectos que siempre me han interesado: la cirugía y la investigación. La oncología ginecológica supone un reto quirúrgico importante, exige un conocimiento anatómico muy preciso y una toma de decisiones compleja.
Además, el cáncer tiene un enorme impacto en la sociedad, por lo que es un campo en constante evolución científica. Cada avance abre nuevas preguntas, nuevas hipótesis y nuevos retos. Esa combinación de complejidad quirúrgica, investigación y aprendizaje continuo fue lo que más me llamó la atención.
F: La oncología ginecológica combina cirugía, prevención, genética, acompañamiento emocional y seguimiento a largo plazo. ¿Qué tiene de especial esta subespecialidad?
Dr: Creo que lo especial de la oncología ginecológica es que obliga a tener una visión muy global de la paciente. No se trata solo de operar o tratar un tumor, sino de entender su biología, valorar el riesgo genético, prevenir cuando es posible y acompañar a la mujer en un proceso que suele tener un gran impacto físico y emocional.
Además, es una subespecialidad en la que muchas decisiones tienen consecuencias a largo plazo: fertilidad, menopausia, sexualidad, imagen corporal, calidad de vida y seguimiento oncológico.Todo esto lo hace muy vocacional.
F: Ahora emprendes un programa de formación de dos años en cirugía y oncología ginecológica en Guatemala. ¿Qué esperas aprender de esta experiencia y qué diferencias crees que existen entre la práctica en Europa y Latinoamérica?
Dr: Espero que sea una experiencia muy enriquecedora, tanto a nivel quirúrgico como humano. Mi objetivo es ganar experiencia en cirugía oncológica compleja, especialmente en contextos donde el volumen de patología avanzada puede ser mayor y donde muchas veces hay que adaptar las decisiones a los recursos disponibles.
Creo que una de las diferencias entre Europa y Latinoamérica es precisamente esa: en Europa contamos con circuitos más protocolizados, programas de cribado y acceso más homogéneo a determinados recursos. En Latinoamérica, en cambio, muchas pacientes llegan en fases más avanzadas o con más barreras de acceso al sistema sanitario. Eso obliga a desarrollar una medicina muy resolutiva, muy clínica y con una gran capacidad de adaptación.
Espero también poder desarrollar relaciones internacionales con compañeros de otras latitudes que permitan establecer redes de colaboración científica y de cooperación.
F: Cuando una paciente escucha la palabra “cáncer”, muchas veces aparece miedo inmediato. ¿Cómo intentas transmitir información médica rigurosa sin generar alarma innecesaria?
Dr: Intento empezar siempre por explicar bien el contexto. La palabra “cáncer” genera mucho miedo, pero no todos los diagnósticos tienen el mismo pronóstico, ni todos requieren el mismo tratamiento. En oncología ginecológica es fundamental ponerle al cáncer el “apellido” y transmitir información clara, honesta y basada en la evidencia científica más actual, pero también adaptada al momento emocional de cada paciente.
Creo que la clave es no banalizar nunca el diagnóstico, pero tampoco anticipar escenarios negativos que quizá no ocurran. Muchas veces ayuda explicar el plan paso a paso: qué sabemos, qué pruebas faltan, qué opciones existen y cuál es el objetivo del tratamiento. La incertidumbre genera mucho miedo, y ordenar la información suele ayudar a que la paciente recupere cierta sensación de control.
F: ¿Crees que todavía falta cultura de prevención oncológica en ginecología, más allá de acudir a revisión cuando aparecen síntomas?
Sí, creo que todavía falta entender mejor qué significa realmente la prevención en ginecología. Muchas mujeres acuden a revisión cuando tienen síntomas, pero la prevención oncológica va mucho más allá: incluye vacunación frente al VPH, cribado cervical, identificación de factores de riesgo, consejo genético cuando está indicado y consulta precoz ante síntomas de alarma.
También es importante explicar que no todos los cánceres ginecológicos tienen una prueba de cribado eficaz. Por eso, además de las revisiones, necesitamos educación sanitaria: saber qué podemos prevenir, qué debemos vigilar y cuándo no conviene esperar.
BLOQUE 2. CÁNCER GINECOLÓGICO: PREVENCIÓN, RIESGO Y DIAGNÓSTICO PRECOZ
F: Cuando hablamos de cáncer ginecológico, ¿cuáles son los principales tumores que deberíamos conocer?
Los principales cánceres ginecológicos son el cáncer de cuello uterino, el cáncer de endometrio, el cáncer de ovario —incluyendo trompa y peritoneal primario—, el cáncer de vulva y, con mucha menor frecuencia, el cáncer de vagina. También existen tumores más raros, como los derivados de la enfermedad trofoblástica gestacional o los sarcomas.
Además, cada cáncer tiene un “apellido”. Cuando hablamos por ejemplo, de cáncer de ovario, lo hacemos de forma genérica, pero en realidad hay muchos tipos de cáncer de ovario, los oncólogos preferimos llamarlos por su nombre. Y cada uno tiene un pronóstico y un manejo muy diferente.
Además, es importante entender de los cánceres ginecológicos que no todos se comportan igual ni se previenen de la misma manera. El cáncer de cuello uterino está muy relacionado con el VPH y es uno de los grandes modelos de prevención mediante vacunación y cribado. El cáncer de endometrio suele dar síntomas precoces, especialmente sangrado anormal. El cáncer de ovario, en cambio, no tiene un cribado eficaz para la población general y muchas veces se diagnostica tarde. Y el cáncer de vulva, aunque es infrecuente, puede retrasarse si se banalizan síntomas como picor, dolor o lesiones persistentes.
F:¿Qué diferencia hay entre un factor de riesgo modificable, un factor de riesgo no modificable y una predisposición genética?
Un factor de riesgo modificable es aquel sobre el que podemos intervenir para reducir el riesgo, como el tabaco, la vacunación frente al VPH, el control del peso, la actividad física o el manejo de determinados factores metabólicos.
Un factor no modificable es aquel que no podemos cambiar, como la edad, los antecedentes personales, la historia reproductiva o algunos antecedentes familiares. No significa que vaya a aparecer un cáncer, pero sí que puede cambiar la forma de vigilar o estudiar a una paciente.
La predisposición genética implica que una persona nace con una variante en determinados genes que aumenta su riesgo de desarrollar algunos tumores y a padecerlo a edades más precoces. No es un diagnóstico de cáncer ni significa que necesariamente vaya a ocurrir, pero permite hacer prevención personalizada, seguimiento específico y, en algunos casos, cirugías reductoras de riesgo.
F: ¿Podemos decir que algunos cánceres ginecológicos son, al menos en parte, prevenibles?
Sí, aunque con matices. No todos los cánceres ginecológicos son prevenibles, pero en algunos podemos reducir de forma muy importante el riesgo. El mejor ejemplo es el cáncer de cuello uterino, donde la vacunación frente al VPH y los programas de cribado permiten prevenir muchas lesiones antes de que evolucionen a cáncer.
En el cáncer de endometrio, factores como la obesidad, el sedentarismo, la resistencia a la insulina o determinadas alteraciones hormonales también influyen en el riesgo, por lo que la prevención metabólica es importante. En el cáncer de ovario, aunque no tenemos un cribado eficaz para la población general, estrategias como la salpingectomía oportunista o la cirugía reductora de riesgo en mujeres con predisposición genética pueden reducir el riesgo en casos seleccionados.
Por tanto, más que decir que “todo se puede prevenir”, diría que una parte del riesgo puede conocerse, modificarse o vigilarse mejor.
F: ¿Qué papel tienen las revisiones ginecológicas en la prevención y qué límites tienen? Es decir, ¿qué cosas puede detectar una revisión y qué cosas no?
Las revisiones ginecológicas tienen un papel importante, pero conviene entender bien para qué sirven y cuáles son sus límites. Son útiles para realizar cribado de cáncer de cuello uterino mediante citología o test de VPH, valorar síntomas, explorar la vulva, vagina, cuello uterino, útero y ovarios, e identificar factores de riesgo que puedan requerir un seguimiento específico.
Sin embargo, una revisión normal no descarta todos los cánceres ginecológicos. Por ejemplo, no existe un cribado eficaz de cáncer de ovario para la población general, y una ecografía normal no garantiza que no pueda aparecer un problema más adelante. Tampoco todos los tumores de endometrio o vulva se detectan si la paciente no consulta por síntomas.
Por eso, las revisiones son importantes, pero no sustituyen a la educación sanitaria. Es fundamental saber qué síntomas deben motivar consulta: sangrado después de la menopausia, sangrados anormales persistentes, dolor pélvico mantenido, distensión abdominal progresiva, picor vulvar crónico o lesiones vulvares que no curan.
F: Muchas mujeres creen que “si voy al ginecólogo una vez al año, ya estoy protegida frente a todos los cánceres ginecológicos”. ¿Es realmente así?
No necesariamente. Las revisiones ginecológicas son muy importantes, pero no protegen frente a todos los cánceres ginecológicos ni tienen el mismo rendimiento diagnóstico para todos ellos. Cada prueba tiene una sensibilidad y unas limitaciones: puede detectar muchas alteraciones, pero no todas, y además no todos los tumores tienen la misma historia natural.
El ejemplo más claro de prevención eficaz es el cáncer de cuello uterino, porque suele evolucionar lentamente desde lesiones precursoras y contamos con citología, test de VPH y colposcopia cuando está indicado. En cambio, otros tumores, como el cáncer de ovario, pueden aparecer entre revisiones o diagnosticarse en fases avanzadas porque no existe un cribado eficaz para la población general. A esto lo llamamos, en parte, enfermedad de intervalo: patología que aparece o se hace detectable entre dos controles.
Por eso, ir al ginecólogo es importante, pero no debe transmitir una falsa sensación de protección absoluta. La prevención combina revisiones adecuadas, vacunación, conocimiento de los factores de riesgo y consulta precoz ante síntomas nuevos, persistentes o anormales.
F: ¿Qué síntomas deberían motivar una consulta ginecológica, aunque la última revisión haya sido normal?
Hay síntomas que deberían motivar una consulta aunque la revisión previa haya sido normal, porque pueden aparecer entre controles y no siempre se detectan si no existen en ese momento.
El más importante es el sangrado después de la menopausia: nunca debe considerarse normal hasta haberlo estudiado. También conviene consultar por sangrados entre reglas, reglas muy abundantes o cambios persistentes en el patrón menstrual, especialmente si aparecen de forma nueva.
Otros síntomas relevantes son el dolor pélvico persistente, la distensión abdominal progresiva, la sensación de saciedad precoz, los cambios urinarios o digestivos mantenidos, el dolor con las relaciones, el sangrado tras las relaciones y cualquier lesión vulvar que no cure.
También hay que prestar atención al picor vulvar crónico, escozor, cambios de color en la piel de la vulva, heridas, bultos o zonas endurecidas. Muchas veces son procesos benignos, pero si persisten deben valorarse y, en algunos casos, biopsiarse.
BLOQUE 3. VPH: INFECCIÓN, INMUNIDAD Y CÁNCER DE CUELLO UTERINO
F: El VPH es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes. ¿Qué le dirías a una mujer que acaba de recibir un resultado positivo y está asustada?
Lo primero que le diría es que un resultado positivo no significa tener cáncer. El VPH es una infección muy frecuente, casi el 80% de los adultos podemos haber tenido contacto con el virus y, en la mayoría de casos, el sistema inmune la controla sin que produzca lesiones importantes. Lo relevante es identificar si existe alguna lesión asociada y hacer el seguimiento adecuado.
F: ¿Por qué es tan importante diferenciar entre “tener VPH”, “tener una lesión” y “tener cáncer”?
Porque son situaciones completamente distintas. Tener VPH significa haber detectado el virus; tener una lesión implica que el virus ha producido cambios celulares; y tener cáncer es una situación mucho menos frecuente y generalmente relacionada con infecciones persistentes durante años. Confundir estos conceptos genera mucho miedo innecesario.
F: Muchas pacientes sienten culpa o vergüenza al recibir un diagnóstico de VPH. ¿Cómo explicarías que se trata de una infección muy frecuente y no de un marcador de conducta o responsabilidad individual?
El VPH no debe vivirse desde la culpa. Es una infección extremadamente frecuente, que puede adquirirse incluso con una vida sexual completamente normal y responsable. Además, puede permanecer latente durante mucho tiempo, por lo que un resultado positivo no permite saber cuándo ni de quién se adquirió.
F: ¿Cómo se contagia el VPH y por qué puede aparecer en una prueba años después de haber iniciado o cambiado una relación?
Se transmite principalmente por contacto sexual piel con piel o mucosa con mucosa, no solo mediante penetración. Puede permanecer indetectable o latente durante años y hacerse visible en una prueba mucho tiempo después. Por eso, un resultado positivo no implica necesariamente una infección reciente ni una infidelidad.
F: ¿Qué papel tiene el sistema inmune en la eliminación o persistencia del VPH?
El sistema inmune es fundamental. En la mayoría de personas consigue controlar o eliminar la infección. El problema aparece cuando el virus persiste, especialmente si se trata de un tipo de alto riesgo. Esa persistencia mantenida en el tiempo es la que aumenta la probabilidad de desarrollar lesiones precursoras.
F: ¿Por qué algunas infecciones por VPH desaparecen espontáneamente y otras persisten durante años?
Depende de muchos factores: el tipo de VPH, la edad, el estado inmunitario, el tabaco, otras infecciones, la microbiota vaginal y la propia biología del huésped. No siempre podemos predecir qué infección va a persistir, por eso el seguimiento es tan importante.
F: ¿Qué significa que un VPH sea de “alto riesgo”? ¿Todos los tipos de alto riesgo se comportan igual?
Un VPH de alto riesgo es un tipo viral con capacidad de producir lesiones precancerosas y cáncer si persiste durante años. Pero no todos tienen el mismo comportamiento. Los tipos 16 y 18 son los más relevantes desde el punto de vista oncológico, especialmente el 16, aunque existen otros tipos de alto riesgo que también deben vigilarse.
F ¿Cuánto tiempo suele tardar una infección persistente por VPH en producir una lesión precancerosa o un cáncer de cuello uterino?
Habitualmente es un proceso lento, que suele durar años. Primero puede aparecer una infección persistente, después cambios celulares o lesiones precursoras y, solo en una minoría de casos no detectados o no tratados, cáncer. Precisamente por esa evolución progresiva, el cribado cervical es tan eficaz.
F: ¿Qué diferencia hay entre citología, test de VPH, colposcopia y biopsia? ¿Por qué a veces una prueba sale alterada y otra no?
El test de VPH detecta la presencia del virus. La citología valora si hay cambios celulares. Cuando se combinan, sobre todo en mujeres por encima de los 30-35 años, el rendimiento diagnóstico es algo mejor. La colposcopia permite examinar el cuello uterino con aumento y localizar zonas sospechosas. Y la biopsia confirma el diagnóstico en el tejido. Pueden no coincidir porque cada prueba mide algo distinto y tiene una sensibilidad diferente.
F: ¿Qué mensaje darías a una mujer con una citología anormal o un test de VPH positivo que piensa que ya tiene cáncer?
Le diría que no se adelante al peor escenario. La mayoría de resultados alterados no son cáncer. Muchas veces son infecciones transitorias o lesiones de bajo grado que pueden desaparecer. Lo importante es completar el estudio, entender el resultado concreto y seguir los controles indicados.
F: ¿Por qué el seguimiento es tan importante en el VPH? ¿Qué riesgos tiene abandonar los controles?
Porque el seguimiento permite distinguir infecciones transitorias de infecciones persistentes y detectar lesiones antes de que progresen. Abandonar los controles es precisamente lo que puede permitir que una lesión precancerosa evolucione durante años sin ser tratada.
F: ¿Qué sabemos hoy sobre la vacunación frente al VPH? ¿Por qué es importante vacunarse antes del inicio de las relaciones sexuales, pero también puede tener interés en otras edades?
La vacuna frente al VPH es una de las herramientas más importantes de prevención en oncología ginecológica. Ha logrado disminuir la incidencia y mortalidad por cáncer un 70-80% junto con el cribado secundario. Es más eficaz antes del inicio de las relaciones sexuales porque se administra antes del contacto con el virus. Aun así, en algunas personas ya sexualmente activas también puede tener beneficio, porque pueden no haber estado expuestas a todos los tipos incluidos en la vacuna.
F: ¿La vacuna frente al VPH sirve solo para prevenir cáncer de cuello uterino o también otros tumores?
No sirve solo para el cáncer de cuello uterino. El VPH también está relacionado con algunos cánceres de vulva, vagina, ano, pene y orofaringe. Por eso la vacunación tiene un valor preventivo más amplio y no debería entenderse únicamente como una vacuna “ginecológica”.
F: ¿Qué les dirías a los padres y madres que todavía tienen dudas sobre vacunar a sus hijas e hijos frente al VPH?
Les diría que la vacuna frente al VPH es una vacuna preventiva frente al cáncer. Pocos cánceres podemos decir que son totalmente prevenibles y este lo es en un 97-99%. Vacunar antes de la exposición al virus es una oportunidad de proteger a sus hijos e hijas en el futuro. No fomenta conductas sexuales ni sustituye la educación sexual; simplemente reduce el riesgo de enfermedades relacionadas con un virus muy frecuente.
No vacunarse me parece un gesto tremendamente irresponsable. Gastamos dinero y tiempo en cosas superfluas y a veces nos cuesta invertir en salud. Es un gesto muy importante.
F:. El cáncer de endometrio es uno de los tumores ginecológicos más frecuentes en países desarrollados. ¿Qué relación tiene con la obesidad?
La obesidad es uno de los principales factores de riesgo del cáncer de endometrio, especialmente del subtipo endometrioide, que es el más frecuente. La obesidad afecta casi al 50% de los adultos en Europa y cada vez más jóvenes. No significa que todas las mujeres con obesidad vayan a desarrollarlo, pero sí que el exceso de tejido adiposo se asocia a un mayor estímulo hormonal y metabólico sobre el endometrio.Hasta un 60% de estos cánceres pueden estar explicados por la obesidad.
F:. ¿Por qué el exceso de tejido adiposo puede influir en el riesgo de cáncer de endometrio?
El tejido adiposo no es solo un depósito de grasa; también tiene actividad hormonal. En mujeres, especialmente tras la menopausia, puede favorecer la producción periférica de estrógenos. Si existe un estímulo estrogénico mantenido sin suficiente contrapeso de progesterona, el endometrio puede proliferar más y aumentar el riesgo de hiperplasia y cáncer. Además es un tejido inflamatorio activo con liberación de sustancias que alteran el microambiente celular. Cuando añadimos la resistencia a la insulina, que activa vías de proliferación celular, tenemos el cóctel perfecto para que se desarrolle el cáncer.
F: Cuando hablamos de obesidad, no hablamos solo de peso. ¿Qué papel tienen la resistencia a la insulina, la inflamación crónica, la hipertensión o el síndrome metabólico?
Tienen un papel muy importante. La obesidad suele formar parte de un contexto metabólico más amplio: resistencia a la insulina, diabetes, hipertensión, inflamación crónica y alteraciones hormonales. Todo esto puede influir en el riesgo de cáncer, pero también en la evolución global de la paciente, en las complicaciones quirúrgicas y en su salud a largo plazo.
F: El cáncer de endometrio suele tener buen pronóstico cuando se diagnostica precozmente. Entonces, ¿por qué es tan importante hablar también de salud cardiovascular?
Porque muchas pacientes con cáncer de endometrio se diagnostican en fases iniciales y sobreviven muchos años. En ese contexto, la salud cardiovascular se vuelve fundamental. A veces el pronóstico no depende solo del tumor, sino también de la diabetes, la hipertensión, la obesidad, el riesgo trombótico o la enfermedad cardiovascular asociada. Sabemos por múltiples estudios que estas pacientes mueren más por la enfermedad cardiovascular que por el propio cáncer.
F: ¿Crees que en las pacientes con cáncer de endometrio deberíamos mirar más allá del tumor y abordar también el riesgo metabólico y cardiovascular?
Sí, completamente. Tratar el cáncer es prioritario, pero no debería ser lo único. En muchas pacientes, el diagnóstico de cáncer de endometrio puede ser también una oportunidad para detectar y tratar factores de riesgo metabólico: obesidad, diabetes, hipertensión, sedentarismo o síndrome metabólico. Es una visión más integral de la oncología.
F:. ¿Qué síntomas deben alertar especialmente sobre un posible cáncer de endometrio?
El síntoma principal es el sangrado después de la menopausia: siempre debe estudiarse. También deben valorarse los sangrados entre reglas, reglas muy abundantes o irregulares, sangrados persistentes en mujeres con factores de riesgo, o cualquier cambio nuevo y mantenido en el patrón menstrual, especialmente a partir de la perimenopausia.
F: ¿Qué mensaje darías a una mujer con obesidad que lee sobre este tema y puede sentirse culpabilizada?
Le diría que esto no va de culpa. La obesidad es una enfermedad compleja, con factores biológicos, hormonales, sociales, emocionales y ambientales. Hablar de su relación con el cáncer de endometrio no debe servir para señalar a nadie, sino para prevenir mejor, diagnosticar antes y acompañar de forma más completa.
F:. ¿Cómo podemos hablar de obesidad y cáncer con rigor médico, pero sin estigma?
El objetivo no es juzgar, sino identificar riesgos modificables y ofrecer herramientas reales de prevención y tratamiento. Una persona con obesidad tiene que entender y aceptar que tiene un problema metabólico que, además de ser complejo, necesita un abordaje multimodal: endocrinos, psicólogos, nutricionistas, ginecólogos, etc.
F: ¿Crees que el futuro del tratamiento del cáncer de endometrio pasará también por estrategias de prehabilitación, pérdida de peso, optimización metabólica y medicina personalizada?
Sí. Creo que el futuro irá hacia un abordaje más personalizado y más global. No solo trataremos el tumor según su estadio, sino también según su biología molecular y según las características de la paciente. La prehabilitación, la optimización metabólica, la pérdida de peso cuando sea posible y el control cardiovascular pueden mejorar la cirugía, reducir complicaciones y probablemente mejorar la salud a largo plazo.
BLOQUE 5. CÁNCER DE OVARIO, TROMPAS Y SALPINGECTOMÍA OPORTUNISTA
F: El cáncer de ovario suele generar mucho miedo porque no existe un cribado eficaz para la población general. ¿Qué deberíamos saber realmente sobre este tumor?
Lo primero es que no hablamos de un único tumor. Bajo el término “cáncer de ovario” incluimos distintos subtipos con comportamientos muy diferentes, y también tumores que pueden originarse en la trompa o el peritoneo. Es un cáncer menos frecuente que otros, pero suele preocupar porque no tenemos una prueba de cribado eficaz para mujeres de riesgo poblacional.
F: ¿Por qué el cáncer de ovario suele diagnosticarse en fases avanzadas?
Porque al inicio puede producir pocos síntomas o síntomas muy inespecíficos. Además, a diferencia del cáncer de cuello uterino, no existe una lesión precursora fácilmente detectable mediante cribado poblacional. Por eso muchas veces se diagnostica cuando ya hay enfermedad abdominal o peritoneal.
F: ¿Qué síntomas pueden aparecer en el cáncer de ovario y por qué a veces se confunden con problemas digestivos o inespecíficos?
Puede producir distensión abdominal persistente, sensación de saciedad precoz, dolor pélvico o abdominal, cambios en el ritmo intestinal, aumento de la frecuencia urinaria, cansancio o pérdida de peso. El problema es que son síntomas frecuentes en muchas patologías benignas, por eso la clave está en su persistencia, progresión o aparición nueva.
F: En los últimos años se ha hablado mucho del origen tubárico de muchos carcinomas serosos de alto grado. ¿Qué significa esto?
Significa que muchos tumores que antes llamábamos “de ovario” probablemente se originan en realidad en la trompa de Falopio, especialmente en su extremo distal. Serían unas lesiones conocidas como STIC. Este cambio de paradigma ha modificado nuestra forma de entender la prevención, porque si una parte importante del riesgo nace en la trompa, extirpar las trompas en determinados contextos puede reducir el riesgo futuro.
F: ¿Qué es la salpingectomía oportunista y en qué situaciones puede plantearse?
Es la extirpación de las trompas de Falopio aprovechando una cirugía que ya se iba a realizar por otro motivo, por ejemplo una histerectomía, una cirugía pélvica benigna o una esterilización quirúrgica. No se trata de operar a todas las mujeres solo por prevención, sino de aprovechar una oportunidad quirúrgica cuando tiene sentido y tras explicar beneficios, límites y alternativas.
F: ¿La extirpación de las trompas implica menopausia o afecta a la función hormonal ovárica?
No. La menopausia aparece cuando dejan de funcionar los ovarios, no las trompas. Si se extirpan solo las trompas y se conservan los ovarios, en principio se mantiene la función hormonal.Hasta ahora así lo dicen los estudios publicados. Aun así, debe realizarse con técnica cuidadosa para respetar la vascularización ovárica.
F: ¿Qué mujeres podrían beneficiarse de hablar con su ginecólogo sobre salpingectomía oportunista?
Cualquier mujer que se vaya a operar, ya hayan cumplido su deseo gestacional y que van a someterse a una cirugía pélvica por otro motivo, como una histerectomía o una esterilización o cualquier cirugía abdominal. En esos casos, puede ser razonable hablar de extirpar las trompas en lugar de dejarlas, siempre individualizando la decisión.
F: ¿Cómo se diferencia la salpingectomía oportunista en población general de la cirugía reductora de riesgo en mujeres con mutaciones hereditarias como BRCA1 o BRCA2?
Son situaciones muy distintas. La salpingectomía oportunista se plantea en mujeres de riesgo poblacional durante otra cirugía. En cambio, en mujeres con mutaciones de alto riesgo, como BRCA1 o BRCA2, la estrategia preventiva clásica es la salpingo-ooforectomía bilateral reductora de riesgo, es decir, extirpar trompas y ovarios en el momento adecuado. En alto riesgo genético, conservar los ovarios no ofrece la misma reducción de riesgo y debe valorarse en unidades especializadas.
F: ¿Qué recomendaciones internacionales, como las de sociedades científicas europeas, están cambiando nuestra forma de entender la prevención del cáncer de ovario?
Las recomendaciones actuales reflejan un cambio de paradigma: muchos carcinomas serosos de alto grado parecen originarse en la trompa, y por eso la salpingectomía oportunista se considera una estrategia razonable de reducción de riesgo en mujeres seleccionadas. No sustituye al consejo genético ni a la cirugía reductora de riesgo en mujeres con mutaciones hereditarias, pero sí abre una vía de prevención para mujeres de riesgo poblacional que ya van a someterse a una cirugía pélvica.
BLOQUE 6. CÁNCER HEREDITARIO DE MAMA Y OVARIO
F: Cuando hablamos de cáncer hereditario, muchas personas piensan solo en BRCA1 y BRCA2. ¿Son los únicos genes importantes?
No. BRCA1 y BRCA2 son los genes más conocidos, pero no los únicos. Existen otros genes relacionados con cáncer de mama, ovario u otros tumores, como PALB2, RAD51C, RAD51D, BRIP1, TP53, PTEN, CDH1 o genes asociados al síndrome de Lynch. Por eso, hoy muchas veces no se estudia un solo gen, sino paneles multigénicos seleccionados según la historia personal y familiar.
F: ¿Qué diferencia hay entre un cáncer genético, un cáncer hereditario y un cáncer familiar?
Todos los cánceres son genéticos en el sentido de que aparecen por alteraciones en el ADN de las células tumorales. Pero no todos son hereditarios. Un cáncer hereditario aparece cuando la persona nace con una variante patogénica en un gen que aumenta su riesgo. En cambio, un cáncer familiar es aquel que se agrupa en una familia, pero no siempre se identifica una mutación hereditaria clara.
F: ¿En qué situaciones debería sospecharse un síndrome hereditario de cáncer de mama y ovario?
Debe sospecharse cuando hay cáncer de ovario, cáncer de mama a edad joven, cáncer de mama bilateral, varios casos de mama u ovario en la familia, cáncer de mama masculino, o asociación con otros tumores como páncreas o próstata. También cuando ya existe una mutación conocida en la familia. En esos casos, lo adecuado es derivar a consejo genético.
F: ¿Por qué es tan importante estudiar genéticamente a algunas pacientes con cáncer de ovario?
Porque puede cambiar el tratamiento de la paciente y también la prevención de su familia. En cáncer de ovario, conocer si existe una alteración en genes como BRCA1 o BRCA2 puede influir en el uso de determinados tratamientos, como los inhibidores de PARP, y permite identificar familiares que podrían beneficiarse de vigilancia o cirugía preventiva.
F: Si una mujer tiene una mutación en BRCA1 o BRCA2, ¿significa necesariamente que va a desarrollar cáncer?
No. Tener una mutación no significa tener cáncer ni implica que necesariamente vaya a aparecer. Significa que el riesgo es más alto que en la población general. Precisamente por eso es importante conocerlo: porque permite adaptar el seguimiento, valorar medidas preventivas y tomar decisiones individualizadas.
F: ¿Qué opciones de prevención o diagnóstico precoz existen para mujeres con alto riesgo genético?
Depende del gen, de la edad, del deseo gestacional y de la historia familiar. Puede incluir seguimiento mamario intensificado con resonancia y mamografía, cirugía reductora de riesgo, como salpingo-ooforectomía bilateral en determinados casos, y en algunas pacientes mastectomía reductora de riesgo. En ovario, el cribado es limitado, por eso la cirugía preventiva tiene un papel importante en mujeres de alto riesgo.
F: ¿Cómo se acompaña emocionalmente a una paciente joven que descubre que tiene una mutación hereditaria con implicaciones para ella y para su familia?
Con tiempo, información clara y evitando que la paciente sienta que debe decidir todo de golpe. Una mutación hereditaria no afecta solo al riesgo médico; también impacta en la fertilidad, la maternidad, la imagen corporal, la sexualidad y la familia. Por eso es fundamental un acompañamiento multidisciplinar y respetar los tiempos de cada mujer.
F:¿Qué papel tiene el consejo genético antes y después de realizar un test?
Es esencial. Antes del test ayuda a entender qué se va a estudiar, qué resultados pueden aparecer y qué implicaciones puede tener para la paciente y su familia. Después del test, permite interpretar correctamente el resultado y traducirlo en un plan concreto de prevención, seguimiento o tratamiento. Un test genético sin contexto puede generar mucha ansiedad o decisiones mal orientadas.
F: ¿Crees que en los próximos años hablaremos cada vez más de medicina personalizada en ginecología oncológica?
Sí, sin duda. Cada vez tratamos menos los tumores solo por el órgano donde aparecen y más por su biología molecular. En ginecología oncológica, la genética, la inmunoterapia, los biomarcadores y la clasificación molecular ya están cambiando la forma de prevenir, diagnosticar y tratar. El futuro será cada vez más personalizado.
BLOQUE 8. FUTURO DE LA ONCOLOGÍA GINECOLÓGICA
F: ¿Qué avances recientes en oncología ginecológica te generan más esperanza?
Me generan mucha esperanza los avances en prevención, especialmente la vacunación frente al VPH y el cribado basado en test de VPH, porque nos acercan a la posibilidad real de reducir de forma muy importante el cáncer de cuello uterino. También la clasificación molecular de los tumores, la inmunoterapia, los tratamientos dirigidos y la cirugía cada vez más precisa y menos agresiva. Creo que estamos pasando de tratar “cánceres por órgano” a tratar enfermedades definidas por su biología.
F: ¿Crees que en el futuro clasificaremos y trataremos los tumores ginecológicos más por su biología molecular que por el órgano donde aparecen?
Sí. El órgano seguirá siendo importante, porque condiciona la cirugía, los síntomas y la extensión de la enfermedad, pero cada vez tendrá más peso la biología molecular. En cáncer de endometrio ya lo estamos viendo claramente con la clasificación molecular. Dos tumores que parecen similares al microscopio pueden comportarse de forma muy diferente si tienen alteraciones moleculares distintas.
F: ¿Qué papel tendrán la genética y la medicina personalizada en la prevención?
Un papel cada vez mayor. La genética nos permite identificar mujeres con mayor riesgo y adaptar las estrategias de prevención: seguimiento más estrecho, cirugías reductoras de riesgo o medidas específicas según el gen afectado. Pero también será importante integrar otros factores: historia familiar, estilo de vida, metabolismo, antecedentes personales y características moleculares del tumor si aparece.
F: ¿Cómo imaginas la oncología ginecológica dentro de diez años?
La imagino más preventiva, más molecular y más personalizada. Con mejores vacunas, mejores programas de cribado, más conocimiento genético, tratamientos más dirigidos y cirugías más individualizadas. También espero que sea una oncología más centrada en la calidad de vida: no solo curar más, sino curar mejor, reduciendo secuelas físicas, sexuales, hormonales y emocionales.
PREGUNTAS PERSONALES Y HUMANAS
F: ¿Qué es lo que más te ha enseñado acompañar a mujeres con diagnóstico de cáncer ginecológico?
Me ha enseñado que detrás de cada diagnóstico hay una vida que se detiene de golpe. La paciente no solo pregunta por el tumor; pregunta por su futuro, su familia, su fertilidad, su sexualidad, su imagen corporal y su calidad de vida. La oncología ginecológica me ha enseñado que curar es fundamental, pero acompañar también forma parte del tratamiento.
F: ¿Hay alguna historia de una paciente que te haya marcado especialmente?
Más que una historia concreta, me marcan especialmente las pacientes jóvenes o aquellas que llegan con enfermedad avanzada. Son casos en los que se observa de cerca el duelo, la desesperación, la aceptación de la enfermedad. Es duro, pero también sientes que acompañas a estas pacientes durante todo su proceso.
F: ¿Qué parte de la oncología ginecológica te resulta más difícil desde el punto de vista humano?
Probablemente, comunicar la incertidumbre. A veces no podemos dar respuestas absolutas: necesitamos más pruebas, esperar resultados, ver la respuesta al tratamiento o asumir que no todo depende de una única decisión. También es muy difícil saber acompañar cuando el pronóstico es implacable.
F: ¿Qué le dirías a una mujer que tiene miedo de acudir al ginecólogo porque teme que le encuentren algo grave?
Le diría que el miedo es comprensible, pero que retrasar la consulta no hace que el problema desaparezca. Muchas veces los síntomas se deben a causas benignas, y cuando no es así, consultar antes suele abrir más opciones de tratamiento. Ir al ginecólogo no es buscar un diagnóstico grave; es darse la oportunidad de entender qué ocurre y actuar a tiempo.
F: ¿Qué le dirías a una paciente que acaba de recibir un resultado alterado en una prueba de cribado y está angustiada esperando la siguiente consulta?
Le diría que una prueba de cribado alterada no equivale a un diagnóstico de cáncer. El cribado está diseñado precisamente para detectar señales de riesgo o lesiones precursoras antes de que sean graves. Lo importante es completar el estudio paso a paso, sin adelantarse al peor escenario. En la mayoría de casos, hay margen para vigilar, confirmar el diagnóstico y tratar si es necesario.
Alguna cosita más...
F: Si una mujer estuviera leyendo esta entrevista y solo pudiera quedarse con tres ideas sobre prevención del cáncer ginecológico, ¿cuáles serían?
La primera es que “prevención” no significa vivir con miedo, sino tener información de calidad. La segunda es que algunos riesgos sí podemos reducirlos: vacunación frente al VPH, cribado cervical, no fumar, cuidar la salud metabólica y consultar ante síntomas de alarma. Y la tercera es que una revisión normal no debe hacer que ignoremos síntomas nuevos o persistentes, como sangrado después de la menopausia, dolor pélvico mantenido, distensión abdominal progresiva o lesiones vulvares que no curan.
F: ¿Qué mensaje final te gustaría transmitir sobre cáncer, prevención y salud de la mujer?
Me gustaría transmitir un mensaje de responsabilidad, pero también de tranquilidad. No todos los cánceres ginecológicos se pueden prevenir, y tener un factor de riesgo no significa que una mujer haya hecho algo mal. Pero sí podemos conocer mejor nuestro riesgo, vacunarnos, participar en los programas de cribado, consultar a tiempo y tomar decisiones informadas.
La prevención no consiste en culpabilizar ni en medicalizar la vida de las mujeres. Consiste en ofrecer información rigurosa, acompañamiento y herramientas para detectar antes, tratar mejor y cuidar la salud a largo plazo.
Disclosures
El Dr. Jorge García no ha recibido remuneración económica por la realización de esta entrevista. Asimismo, no mantiene ninguna relación comercial, contractual ni de patrocinio con FemmeUp.
La entrevista se ha solicitado exclusivamente con fines divulgativos y de educación sanitaria para pacientes, con el objetivo de ofrecer información rigurosa, comprensible y basada en la evidencia sobre salud de la mujer y oncología ginecológica.
Referencias
1. VPH, cribado cervical y vacunación
Schiffman M, Castle PE, Jeronimo J, Rodriguez AC, Wacholder S. Human papillomavirus and cervical cancer. Lancet. 2007;370:890-907. doi:10.1016/S0140-6736(07)61416-0. PMID: 17826171. Referencia clásica para explicar la carcinogénesis cervical centrada en VPH.
Demarco M, Hammer A, Wentzensen N, Castle PE, Campos N, Schiffman M. A study of type-specific HPV natural history and implications for contemporary cervical cancer screening programs. eClinicalMedicine. 2020;22:100293. doi:10.1016/j.eclinm.2020.100293. PMID: 32510043. Muy útil para hablar de persistencia, genotipo y riesgo.
Perkins RB, Guido RS, Castle PE, et al. 2019 ASCCP Risk-Based Management Consensus Guidelines for Abnormal Cervical Cancer Screening Tests and Cancer Precursors. J Low Genit Tract Dis. 2020;24:102-131. doi:10.1097/LGT.0000000000000525. PMID: 32243307. Fundamental para el concepto de manejo basado en riesgo.
Egemen D, Cheung LC, Chen X, et al. Risk Estimates Supporting the 2019 ASCCP Risk-Based Management Consensus Guidelines. J Low Genit Tract Dis. 2020;24:132-143. PMID: 32243308. Complementa la anterior con estimaciones de riesgo CIN3+.
Falcaro M, Castañon A, Ndlela B, et al. The effects of the national HPV vaccination programme in England, UK, on cervical cancer and CIN3 incidence: a register-based observational study. Lancet. 2021;398:2084-2092. doi:10.1016/S0140-6736(21)02178-4. PMID: 34741816. Referencia potente para impacto real de la vacuna.
Palmer TJ, Kavanagh K, Cuschieri K, et al. Invasive cervical cancer incidence following bivalent human papillomavirus vaccination: a population-based observational study of age at immunization, dose, and deprivation. J Natl Cancer Inst. 2024;116:857-865. doi:10.1093/jnci/djad263. PMID: 38247547. Muy útil para hablar de vacunación temprana y reducción de cáncer invasor.
Sasieni P, et al. Cervical cancer mortality trends following HPV vaccination in England. Lancet. 2026. Referencia muy reciente sobre reducción de mortalidad cervical tras vacunación poblacional.
World Health Organization. WHO guideline for screening and treatment of cervical pre-cancer lesions for cervical cancer prevention: use of HPV DNA genotyping. WHO; 2026. Guía actualizada sobre genotipado VPH, estratificación de riesgo y cribado.
AEPCC. Guía de cribado del cáncer de cuello del útero en España, 2025. AEPCC; 2025. Muy importante para contexto español: cribado primario con VPH, genotipado, autotoma y enfermedad de intervalo.
Ministerio de Sanidad. Requisitos y recomendaciones para el desarrollo e implementación del programa poblacional de cribado de cáncer de cérvix en el SNS. 2025. Documento útil para justificar el cambio hacia cribado poblacional organizado con prueba VPH.
2. Cáncer de endometrio, obesidad, metabolismo y riesgo cardiovascular
Crosbie EJ, Kitson SJ, McAlpine JN, Mukhopadhyay A, Powell ME, Singh N. Endometrial cancer. Lancet. 2022;399:1412-1428. doi:10.1016/S0140-6736(22)00323-3. PMID: 35397864. Revisión de referencia actual sobre epidemiología, obesidad, diagnóstico y manejo.
Makker V, MacKay H, Ray-Coquard I, et al. Endometrial cancer. Nat Rev Dis Primers. 2021;7:88. doi:10.1038/s41572-021-00324-8. PMID: 34887451. Muy buena para biología molecular, clasificación y tratamiento moderno.
Concin N, et al. ESGO-ESTRO-ESP guidelines for the management of patients with endometrial carcinoma: update 2025. Lancet Oncology. 2025;26:e423-e435. doi:10.1016/S1470-2045(25)00167-6. PMID: 40744042. Guía europea más actualizada; imprescindible para hablar de clasificación molecular y manejo.
Concin N, Matias-Guiu X, Vergote I, et al. ESGO/ESTRO/ESP guidelines for the management of patients with endometrial carcinoma. Int J Gynecol Cancer. 2021;31:12-39. doi:10.1136/ijgc-2020-002230. PMID: 33397713. Versión previa muy citada de las guías europeas.
Berek JS, Matias-Guiu X, Creutzberg C, et al. FIGO staging of endometrial cancer: 2023. Int J Gynecol Obstet. 2023. PMID: 37337978. Referencia para estadificación FIGO 2023 e incorporación de variables moleculares.
Ward KK, Shah NR, Saenz CC, McHale MT, Alvarez EA, Plaxe SC. Cardiovascular disease is the leading cause of death among endometrial cancer patients. Gynecol Oncol. 2012. Referencia clave para apoyar el mensaje de salud cardiovascular en supervivientes de cáncer de endometrio.
Kitson SJ, et al. The unrecognized burden of cardiovascular risk factors in women newly diagnosed with endometrial cancer. Gynecol Oncol. 2018. Muy útil para reforzar que el diagnóstico debe abrir una ventana de intervención metabólica y cardiovascular.
Laskey RA, et al. Obesity-related endometrial cancer: an update on survivorship approaches to reducing cardiovascular death. BJOG. 2016;123:293-298. PMID: 26841334. Relevante para unir obesidad, endometrio y mortalidad cardiovascular.
Baker-Rand H, et al. Recent advances in endometrial cancer prevention, early diagnosis and treatment. 2024. Revisión reciente centrada en prevención y diagnóstico precoz.
SEGO. Oncoguía SEGO: Cáncer de endometrio 2023. Prog Obstet Ginecol. 2023;66. Documento español útil para contextualizar recomendaciones nacionales.
3. Cáncer de ovario, cribado y salpingectomía oportunista
Menon U, Gentry-Maharaj A, Burnell M, et al. Ovarian cancer population screening and mortality after long-term follow-up in the UKCTOCS: a randomised controlled trial. Lancet. 2021;397:2182-2193. doi:10.1016/S0140-6736(21)00731-5. PMID: 33991479. Referencia clave para explicar por qué no se recomienda cribado poblacional de ovario.
Jacobs IJ, Menon U, Ryan A, et al. Ovarian cancer screening and mortality in the UK Collaborative Trial of Ovarian Cancer Screening. Lancet. 2016;387:945-956. PMID: 26707054. Primer gran análisis de UKCTOCS.
Kindelberger DW, Lee Y, Miron A, et al. Intraepithelial carcinoma of the fimbria and pelvic serous carcinoma: evidence for a causal relationship. Am J Surg Pathol. 2007;31:161-169. PMID: 17255760. Paper clásico sobre STIC y origen tubárico.
Hanley GE, Pearce CL, Talhouk A, et al. Outcomes from opportunistic salpingectomy for ovarian cancer prevention. JAMA Network Open. 2022;5:e2147343. doi:10.1001/jamanetworkopen.2021.47343. PMID: 35138400. Estudio poblacional muy citado sobre reducción de riesgo tras salpingectomía oportunista.
Kahn RM, et al. Salpingectomy for the primary prevention of ovarian cancer: a systematic review. JAMA Surgery. 2023;158:1204-1211. doi:10.1001/jamasurg.2023.4164. Revisión sistemática sobre seguridad, factibilidad y potencial coste-efectividad.
Piek JM, Schauwaert J, Burney Ellis L, et al. Opportunistic Salpingectomy for Prevention of Tubo-Ovarian Carcinoma: ESGO Consensus Statements. JAMA. 2026. doi:10.1001/jama.2025.24510. Referencia actualísima y muy relevante para tu entrevista.
FIGO. FIGO position statement on opportunistic salpingectomy as an ovarian cancer prevention strategy. 2024. Útil para reforzar la legitimidad internacional de la salpingectomía oportunista.
ACOG. Opportunistic Salpingectomy as a Strategy for Epithelial Ovarian Cancer Prevention. Committee Opinion. 2019. Documento clásico de sociedad norteamericana: define la salpingectomía oportunista como extirpación de trompas durante otra cirugía pélvica indicada.
SGO. Clinical Practice Statement: Salpingectomy for Ovarian Cancer Prevention. 2013. Documento temprano que ya diferenciaba población general y alto riesgo BRCA.
SEGO. Cáncer de ovario 2022. Oncoguía SEGO. Prog Obstet Ginecol. 2022. Útil para contexto español sobre cáncer epitelial de ovario, trompa y peritoneo.
4. Cáncer hereditario de mama y ovario
Sessa C, Balmaña J, Bober SL, et al; ESMO Guidelines Committee. Risk reduction and screening of cancer in hereditary breast-ovarian cancer syndromes: ESMO Clinical Practice Guideline. Ann Oncol. 2023;34:33-47. doi:10.1016/j.annonc.2022.10.004. PMID: 36307055. Referencia europea principal para prevención y cribado en HBOC.
Daly MB, Pal T, Maxwell KN, et al. NCCN Guidelines Insights: Genetic/Familial High-Risk Assessment: Breast, Ovarian, and Pancreatic, Version 2.2024. J Natl Compr Canc Netw. 2023;21:1000-1010. doi:10.6004/jnccn.2023.0051. PMID: 37856201. Referencia NCCN para criterios de estudio genético y manejo de alto riesgo.
Cheng HH, et al. NCCN Guidelines Insights: Genetic/Familial High-Risk Assessment: Breast, Ovarian, Pancreatic, and Prostate. J Natl Compr Canc Netw. 2026. PMID: 41671423. Actualización reciente NCCN.
Daly MB, Pal T, Berry MP, et al. Genetic/Familial High-Risk Assessment: Breast, Ovarian, and Pancreatic, Version 2.2021. J Natl Compr Canc Netw. 2021;19:77-102. doi:10.6004/jnccn.2021.0001. PMID: 33406487. Sigue siendo una referencia muy citada para HBOC.
5. Cáncer de vulva, VPH y liquen escleroso
Oonk MHM, Planchamp F, Baldwin P, et al. European Society of Gynaecological Oncology Guidelines for the Management of Patients with Vulvar Cancer — Update 2023. Int J Gynecol Cancer. 2023;33:1023-1043. doi:10.1136/ijgc-2023-004486. PMID: 37369376. Guía europea de referencia.
SEGO. Oncoguía SEGO: Cáncer de vulva. Prog Obstet Ginecol. 2024;67:23-53. Documento español reciente; recoge factores de riesgo como VPH, edad, tabaco, patología inflamatoria vulvar e inmunosupresión.
Vieira-Baptista P, et al. Risk of development of vulvar cancer in women with lichen sclerosus. 2022. PMID: 35285455. Importante para explicar liquen escleroso, dVIN y riesgo de carcinoma escamoso vulvar.
De Luca DA, et al. Lichen sclerosus: The 2023 update. 2023. PMID: 36873861. Revisión actual sobre liquen escleroso como patología infradiagnosticada y relevante en salud vulvar.
AEPCC. Lesiones preinvasivas de la vulva 2024. AEPCC; 2024. Muy útil para sostener el bloque de vulva, lesiones precursoras y relación con VPH/no VPH.
6. Guías transversales de oncología ginecológica
Cibula D, Raspollini MR, Planchamp F, et al. ESGO/ESTRO/ESP Guidelines for the management of patients with cervical cancer — Update 2023. Int J Gynecol Cancer. 2023;33:649-666. doi:10.1136/ijgc-2023-004429. PMID: 37127326. Guía europea esencial para cáncer de cérvix.
Abu-Rustum NR, et al. NCCN Guidelines Insights: Cervical Cancer, Version 1.2024. J Natl Compr Canc Netw. 2023. PMID: 38081139. Útil para diagnóstico, estadificación y manejo de cáncer de cérvix.
ESGO. Guidelines, Consensus Statements and Quality Indicators. Página oficial de ESGO con guías de cérvix, endometrio, vulva, ovario y documentos de calidad