Piel seca en verano y menopausia: cuando la sequedad no afecta solamente a la piel

Durante el verano prestamos especial atención al sol.

Utilizamos protector solar, intentamos evitar las horas de mayor radiación y buscamos productos que ayuden a hidratar la piel después de la exposición.

Sin embargo, el sol no es el único factor que puede aumentar la sensación de sequedad.

El agua de mar, el cloro, las duchas frecuentes, el aire acondicionado y los cambios constantes entre ambientes húmedos y secos también pueden afectar el confort cutáneo.

Y en mujeres en perimenopausia o menopausia aparece una dimensión adicional:

Cuando hablamos de sequedad, no siempre hablamos únicamente de la piel.


¿Qué ocurre con la barrera cutánea?

La capa más externa de la piel, el estrato córneo, funciona como una barrera.

Ayuda a reducir la pérdida de agua y protege frente a diferentes agresiones ambientales.

Esta barrera está compuesta por células y por una matriz lipídica que incluye ceramidas, colesterol y ácidos grasos.

Cuando se altera, puede aumentar la pérdida transepidérmica de agua y aparecer:

  • Tirantez.
  • Aspereza.
  • Descamación.
  • Picor.
  • Mayor sensibilidad.
  • Sensación de que la crema “no alcanza”.

La exposición a ambientes de baja humedad puede modificar la función barrera y aumentar la vulnerabilidad de la piel.

Por eso, el aire acondicionado puede contribuir a la sensación de sequedad, especialmente cuando la piel ya se encuentra sensibilizada.


¿Qué necesita la piel en verano?

El cuidado externo continúa siendo fundamental.

Una estrategia básica debería incluir:

  • Fotoprotección.
  • Limpieza suave.
  • Duchas breves y no excesivamente calientes.
  • Aplicación de emolientes después del baño.
  • Reaplicación de hidratantes según necesidad.
  • Ropa que no aumente la irritación.
  • Evaluación dermatológica ante lesiones persistentes.

La nutrición también aporta los componentes necesarios para mantener la estructura y la renovación de los tejidos.

Sin embargo, un suplemento no sustituye a la fotoprotección ni a los productos tópicos.

El cuidado desde dentro y desde fuera no compite.

Se complementa.


¿Por qué la sequedad puede aumentar durante la menopausia?

Los cambios hormonales de la transición menopáusica también pueden modificar la piel.

La disminución estrogénica se relaciona con cambios en:

  • La hidratación.
  • La producción de lípidos.
  • El contenido de colágeno.
  • La elasticidad.
  • El espesor de los tejidos.
  • La capacidad de reparación.

Pero los receptores estrogénicos no se encuentran únicamente en la piel.

Los tejidos vulvares, vaginales y urinarios también responden a los estrógenos.

Por eso, durante la menopausia pueden aparecer:

  • Sequedad vaginal.
  • Picor.
  • Irritación.
  • Ardor.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Mayor fragilidad.
  • Urgencia urinaria.
  • Molestias al orinar.
  • Infecciones urinarias recurrentes.

El conjunto de estos cambios se conoce como síndrome genitourinario de la menopausia.

Se estima que puede afectar a una proporción importante de mujeres posmenopáusicas y repercutir sobre la salud sexual, el bienestar y la calidad de vida.


¿Por qué tantas mujeres no consultan?

La sequedad íntima continúa siendo un síntoma infraconsultado.

Algunas mujeres creen que es una consecuencia inevitable de la edad.

Otras sienten vergüenza de hablar de dolor, picor o molestias sexuales.

También es frecuente que se utilice un lubricante ocasional sin evaluar si existe un cambio más profundo en el tejido.

A diferencia de algunos sofocos, los síntomas genitourinarios no siempre desaparecen con el tiempo y pueden progresar si no se abordan.

La consulta no debería reservarse solamente para síntomas graves.

La sequedad que altera el confort, el sueño, la actividad física o las relaciones sexuales merece ser evaluada.


¿Qué es el aceite de espino amarillo?

El espino amarillo, Hippophaë rhamnoides, produce frutos de los que pueden obtenerse aceites procedentes de la semilla y de la pulpa.

El aceite de semilla suele aportar mayores proporciones de ácido linoleico y alfa-linolénico.


El ensayo clínico en mujeres posmenopáusicas

En 2014 se publicó un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo que evaluó el aceite de espino amarillo en mujeres posmenopáusicas con síntomas de atrofia vaginal.

Las participantes recibieron:

  • Tres gramos diarios de aceite de espino amarillo.
  • O un aceite placebo.
  • Durante tres meses.

Noventa y ocho mujeres completaron el estudio.

Los investigadores analizaron diferentes componentes del índice de salud vaginal, entre ellos:

  • Integridad del epitelio.
  • Elasticidad.
  • Humedad.
  • Fluido vaginal.
  • pH.

El resultado más claro fue una mejoría significativamente superior de la integridad del epitelio vaginal en el grupo que recibió espino amarillo.

El análisis que incluyó a participantes cumplidoras y no cumplidoras mostró una probabilidad de mejoría del epitelio aproximadamente tres veces superior frente al placebo.

También se observó una tendencia favorable en el índice global de salud vaginal, aunque esa diferencia no alcanzó significación estadística.

El aceite específico investigado mostró un efecto favorable sobre la integridad del epitelio vaginal después de tres meses.

 

 

Bibliografía y estudios científicos

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