¿Por qué tenemos sofocos en la menopausia?
Los sofocos son uno de los síntomas más frecuentes de la menopausia. Se estima que hasta el 70–80 % de las mujeres los experimentan durante la transición menopáusica.
Se caracterizan por una sensación repentina de calor intenso, sobre todo en el rostro, cuello y pecho. A menudo se acompañan de sudoración, enrojecimiento de la piel o palpitaciones.
Pero ¿por qué ocurren?
La causa principal está en cómo los cambios hormonales afectan al sistema que regula la temperatura corporal.
El papel de las hormonas
Durante la menopausia, los ovarios producen menos estrógenos, especialmente estradiol. Estos, no sólo regulan el ciclo menstrual. También influyen en muchas funciones del organismo, incluido el sistema nervioso y la regulación de la temperatura corporal.
Cuando estos niveles hormonales disminuyen, el sistema que controla la temperatura se vuelve más sensible.
El cerebro y el “termostato” del cuerpo
La temperatura corporal está controlada por una región del cerebro llamada hipotálamo, que funciona como un termostato interno. En la menopausia, el descenso de estrógenos hace que este sistema sea más reactivo a pequeños cambios de temperatura.
Como resultado, el cerebro puede interpretar que el cuerpo está demasiado caliente aunque el cambio sea mínimo, activando mecanismos para enfriarlo rápidamente. Esto significa que pequeños cambios de temperatura, que antes no provocaban ninguna reacción, ahora pueden activar una respuesta del cuerpo para enfriarse.
Y ahí es cuando aparece el sofoco.
Qué ocurre en el cuerpo durante un sofoco
Cuando se desencadena un sofoco, el cuerpo activa varias respuestas para liberar calor:
-
Vasodilatación: los vasos sanguíneos de la piel se dilatan, produciendo enrojecimiento y sensación de calor.
-
Sudoración: el cuerpo libera sudor para enfriarse.
-
Aumento del ritmo cardíaco: algunas mujeres sienten palpitaciones.
Después del episodio, es frecuente sentir frío o escalofríos, ya que el cuerpo se ha enfriado rápidamente.
El descubrimiento de las neuronas KNDy
La investigación de Thurston, R.C. ha ayudado a entender mejor por qué se producen los sofocos.
En el hipotálamo existe un grupo de neuronas llamadas neuronas KNDy (por las moléculas que producen: kisspeptina, neuroquinina B y dinorfina). Estas neuronas participan en la regulación hormonal y también influyen en el control de la temperatura corporal.
Durante la menopausia, cuando los niveles de estrógenos disminuyen, estas neuronas se vuelven más activas. Esta activación puede enviar señales al cerebro que desencadenan la respuesta de enfriamiento del cuerpo, provocando el sofoco.
Este descubrimiento ha sido clave para comprender el origen de los síntomas vasomotores de la menopausia.
Un síntoma común, pero manejable
Los sofocos forman parte de los cambios fisiológicos de la menopausia, pero pueden afectar significativamente la calidad de vida, especialmente cuando interfieren con el sueño o las actividades diarias.
Hoy sabemos que abordarlos desde un enfoque integral puede ayudar a mejorar el bienestar durante esta etapa.
Esto puede incluir:
-
hábitos de vida saludables, que mejoren la respuesta del sistema nervioso
-
nutrición adecuada, eliminando el alcohol, azúcar y alimentos picantes, que empeoran el cuadro
-
manejo del estrés, desde la meditación y mindfulness
-
apoyo nutricional específico. En FemmeUp tenemos dos suplementos que funcionan muy bien en mujeres con sofocos. FemmeUp Plenipausia, que regula el sistema hormonal femenino y FemmeUp Zen, que reduce un 30% el cortisol, permitiendo una mejor respuesta del sistema nervioso. Ambos en este pack.
Comprender qué ocurre en el cuerpo durante la menopausia es el primer paso para transitar esta etapa con más conocimiento y bienestar.
Autora
Estudiante de Nutrición humana y dietética
Referencias bibliográficas
Thurston, R.C., Thomas, H.N., Castle, A.J. et al. Menopause as a biological and psychological transition. Nat Rev Psychol 4, 530–543 (2025). https://doi-org.sire.ub.edu/10.1038/s44159-025-00463-9