Vitamina D y magnesio: la sinergia nutricional que deberíamos tener en cuenta al suplementar

La vitamina D es uno de los micronutrientes más suplementados en la actualidad. Y el magnesio, probablemente, uno de los minerales que más interés ha despertado en los últimos años.

Sin embargo, seguimos hablando de ellos como si fueran dos nutrientes completamente independientes.

Vitamina D por un lado. Magnesio por otro.

La fisiología nos muestra una realidad bastante más interesante: el organismo trabaja mediante redes metabólicas y muchos micronutrientes necesitan de otros para poder llevar a cabo correctamente sus funciones.

La relación entre vitamina D y magnesio es uno de los mejores ejemplos.

Y entenderla puede ayudarnos a plantear una suplementación mucho más coherente.

Tomar vitamina D es solo el primer paso

Cuando administramos vitamina D3 o colecalciferol, esta todavía debe pasar por distintas transformaciones antes de alcanzar su forma hormonal activa.

El proceso incluye dos hidroxilaciones principales.

La primera ocurre principalmente en el hígado, donde la vitamina D se convierte en 25-hidroxivitamina D [25(OH)D], el metabolito que habitualmente medimos en sangre para evaluar el estado de vitamina D.

Posteriormente, principalmente en el riñón, se transforma en 1,25-dihidroxivitamina D [1,25(OH)₂D] o calcitriol, su forma hormonal activa.

En estas transformaciones participan enzimas como CYP2R1 y CYP27B1.

Y aquí aparece el magnesio.

 

Magnesio: un cofactor esencial en el metabolismo de la vitamina D

El magnesio participa en cientos de reacciones enzimáticas y es un cofactor relevante en los procesos que permiten metabolizar y utilizar adecuadamente la vitamina D.

Una revisión publicada por Uwitonze y Razzaque señala que las enzimas involucradas en el metabolismo de la vitamina D requieren magnesio y destaca su papel en la activación de esta vitamina a nivel hepático y renal.

Esto cambia la manera en la que podemos pensar la suplementación.

Porque ya no se trata únicamente de preguntarnos:

¿Cuánta vitamina D estamos aportando?

También resulta relevante preguntarnos:

¿Estamos acompañando ese aporte con los nutrientes implicados en su metabolismo?

Y el magnesio ocupa un lugar especialmente importante dentro de esa pregunta.

 

¿Qué sucede cuando suplementamos magnesio?

La relación no se limita a un mecanismo bioquímico teórico.

También contamos con estudios de intervención en humanos.

Dai y colaboradores publicaron en The American Journal of Clinical Nutrition un ensayo aleatorizado en el que estudiaron a 180 participantes y analizaron cómo la suplementación con magnesio influía sobre distintos metabolitos de vitamina D.

Los resultados mostraron que el magnesio modificaba el metabolismo de la vitamina D en función del estado inicial de 25(OH)D.

Los investigadores concluyeron que un estado óptimo de magnesio puede ser importante para optimizar el estado de vitamina D.

Este dato es especialmente interesante desde la práctica clínica.

Porque ayuda a entender por qué no deberíamos valorar únicamente el nutriente que queremos aportar, sino también el contexto metabólico necesario para utilizarlo.

 

Vitamina D + magnesio: ¿qué ocurre cuando se suplementan juntos?

Otro ensayo clínico aleatorizado publicado en Nutrition llevó esta pregunta un paso más allá.

Los investigadores compararon tres estrategias:

  • magnesio + vitamina D;

  • vitamina D sola;

  • placebo.

Después de 12 semanas, el grupo que recibió conjuntamente magnesio y vitamina D experimentó el mayor incremento de las concentraciones séricas de 25(OH)D.

Los autores concluyeron que la combinación podía resultar más eficaz para incrementar las concentraciones de vitamina D que la suplementación con vitamina D sola en la población estudiada.

Es una observación particularmente interesante a la hora de diseñar complementos alimenticios.

Porque pone sobre la mesa una cuestión fundamental:

una formulación no debería valorarse únicamente por los ingredientes que contiene, sino también por cómo esos ingredientes se relacionan entre sí.

 

De los ingredientes aislados a las formulaciones con sentido fisiológico

En suplementación existe una tendencia comprensible a pensar en nutrientes individuales.

Necesito vitamina D → compro vitamina D.

Necesito magnesio → compro magnesio.

Pero el organismo no trabaja de esa manera.

La vitamina D y el magnesio participan en numerosos procesos fisiológicos y existe una relación metabólica estrecha entre ambos.

Por eso, desde el punto de vista de formulación, combinar vitamina D y magnesio dentro de un mismo complemento tiene una lógica fisiológica clara.

No estamos simplemente colocando dos ingredientes muy demandados en una misma cápsula.

Estamos teniendo en cuenta cómo se utilizan dentro del organismo.

 

¿Y por qué importa especialmente en la mujer?

La vitamina D y el magnesio son dos micronutrientes especialmente interesantes en distintas etapas de la salud femenina.

La vitamina D contribuye al mantenimiento normal de los huesos, a la función muscular y al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

El magnesio, por su parte, contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y muscular, al metabolismo energético normal, a la reducción del cansancio y la fatiga y al mantenimiento normal de los huesos.

Por eso resultan nutrientes especialmente interesantes cuando pensamos en bienestar femenino, salud musculoesquelética y envejecimiento saludable.

Pero existe una diferencia importante entre simplemente incorporar estos nutrientes y formular teniendo en cuenta sus relaciones metabólicas.

 

La lógica detrás de FEMMEUP ENDO

Esta relación entre nutrientes es precisamente uno de los criterios sobre los que está formulado FEMMEUP ENDO.

ENDO combina vitamina D3 vegana y magnesio bisglicinato dentro de una fórmula que además incorpora otros micronutrientes y compuestos antioxidantes como cúrcuma, vitaminas C y E, selenio y zinc. La formulación actual de ENDO está diseñada alrededor del bienestar femenino, la salud menstrual y el soporte osteoarticular.

La elección de vitamina D3 + magnesio no responde, por tanto, únicamente a los beneficios individuales de cada nutriente.

Responde también a la relación que existe entre ellos.

Y ese es uno de los aspectos que diferencia una formulación construida a partir de una lista de ingredientes de una formulación pensada desde la fisiología.

La suplementación nutricional cada vez se aleja más del concepto de “un ingrediente para un problema”.

Y se acerca a algo bastante más interesante:

formular redes de nutrientes que tengan sentido fisiológico juntos.

Vitamina D y magnesio son un excelente ejemplo.

Y precisamente por eso ambos forman parte de FEMMEUP ENDO.

Conocer FEMMEUP ENDO

 

Bibliografía

Uwitonze AM, Razzaque MS. Role of Magnesium in Vitamin D Activation and Function. J Am Osteopath Assoc. 2018;118(3):181-189. DOI: 10.7556/jaoa.2018.037. Ver publicación en PubMed

Dai Q, Zhu X, Manson JE, et al. Magnesium status and supplementation influence vitamin D status and metabolism: results from a randomized trial. Am J Clin Nutr. 2018;108(6):1249-1258. DOI: 10.1093/ajcn/nqy274. Ver publicación en PubMed

Cheung MM, Dall RD, Shewokis PA, et al. The effect of combined magnesium and vitamin D supplementation on vitamin D status, systemic inflammation, and blood pressure: A randomized double-blinded controlled trial. Nutrition. 2022;99-100:111674. DOI: 10.1016/j.nut.2022.111674. Ver publicación en PubMed

 

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